Planteamientos
pedagógicos relacionados con las ciudadanías propias en la pedagogía crítica de
paulo Freire .2
En este artículo se
mencionan las reflexiones realizadas sobre los fundamentos pedagógicos, políticos
y antropológicos de Paulo Freire, basado en un análisis de categorías de la ciudadanía propias para América Latina.
En
el presente artículo se pretende analizar los planteamientos relacionados con las
ciudadanías propias en la pedagogía crítica de Paulo Reglus Neves Freire. En
primer lugar se explicarán los fundamentos relacionados con la perspectiva
política en la pedagogía de Paulo Freire; En segundo lugar, se relacionarán los
elementos de la relación dialógica entre los actores de la educación para
reconocer y explorar otras epistemes y por último se exponen los planteamientos
que Paulo Freire ha realizado sobre ciudadanía en toda su obra. Pedagogía
crítica Freiriana como alternativa para reconocer al otro desde la Educación
como acción política y por ende a sus actores políticos. En esta primera parte
del capítulo I, se realizará el análisis de perspectiva política y pedagógica
de Paulo Freire. Para ello, es necesario profundizar en el concepto de
pedagogía crítica, de manera que, se pueda tener una cercanía con la pedagogía
crítica Freiriana y desarrollar los fundamentos pedagógicos relacionados con el
enfoque político de las prácticas educativas, concertando así, los puntos de
cohesión que permiten el diálogo Freire – Sousa.
Definir la pedagogía crítica desde la
perspectiva de Paulo Freire, requiere en primer lugar desglosar las bases
filosóficas y antropológicas de donde se origina. La escuela de Frankfurt,
representada por académicos como Max Horkheimer, Theodor W. Adorno, Jürgen
Habermas, es base, en cuanto a los principios que fundan las teorías críticas,
Sin embargo, es Erich Fromm, el cual aportó un fuerte cimiento antropológico
para explicar la naturaleza inacabada del ser humano. De hecho, Paulo Freire
(2008) plantea como pedagogía crítica como aquella educación capaz de incitar a
los sujetos a reconocerse como seres históricos que como tal, son conscientes
de auto transformarse y por ende, cambiar al mundo. En consecuencia, elementos
como pedagogía crítica, la pedagogía crítica Freiriana y la educación como
acción política son las unidades de análisis que pueden ampliar las ideas
anteriores, dando lugar a claridades acerca de la primera parte de los
fundamentos pedagógico freirianos.
De acuerdo a la lista de autores
pertenecientes a la tradición de la escuela alemana, la pedagogía crítica viene
una de las tres perspectivas: después de la perspectiva empírica de la
educación de orientación positivista y la pedagogía de las ciencias del espíritu
de orientación hermenéutica, se desarrolla como alternativa para la acción y la
práctica de saberes para la emancipación la ciencia crítica de la educación con
orientación crítica, es decir, la pedagogía crítica (Ospina & Alvarado
& Muñoz: 2008,11).
“La
pedagogía crítica resuena con la sensibilidad del símbolo hebreo tikkun, que
significa “curar, reparar y transformar al mundo”; todo lo demás es comentario.
Proporciona dirección histórica, cultural, política y ética para los
involucrados en la educación que aún se atreven a tener esperanza.
Irrevocablemente comprometida con el lado de los oprimidos, la pedagogía
crítica es tan revolucionaria como los primeros propósitos de los autores de la
declaración de la independencia: dado que la historia está fundamentalmente
abierta al cambio, la liberación es una meta auténtica y puede alumbrar un
mundo por completo diferente.
Sobre
la obra de Paulo Freire, existen diversas y significativas reflexiones
académicas que abordan de manera concreta los conceptos y términos que el autor
emplea para explicar, cada uno de los planteamientos relacionados con la
educación, la pedagogía y la trascendencia que implica para los seres humanos y
la sociedad. Un ejemplo de ello, es el trabajo publicado en la web, por Enrique
Martínez - Salanova Sánchez (2014) que de manera concreta y acertada señala las
concepciones Freirianas sobre educación y pedagogía: La educación tradicional y
de la memorización concebida por Freire como educación bancaria. Aquella que se
encarga de formar personas con poca conciencia de su potencial y de su criterio
para ser un elemento transformador, por lo tanto es un instrumento de opresión.
La educación debe tener como centro al ser humano, a partir de una educación
problematizadora y diálogo liberador. Se trata de dar opciones a los
estudiantes de expresarse y analizar de manera crítica, de forma que busque
transformar la realidad.
La
educación como acción política “la naturaleza de la práctica educativa, su
necesaria directividad, los objetivos, los sueños que se persiguen en la
práctica no permiten que sea neutra sino siempre política. Es a esto a lo que
yo llamo politicidad de la educación, esto es la cualidad que tiene la
educación de ser política. La discusión que se propone es saber qué política es
esa, en favor de qué y de quién, contra qué y contra quién se realiza” (Freire,
2005:33) Retomando el concepto de neutralidad y de la carencia de ella en la
posición del educador progresista, el epígrafe, ilustra de manera clara que la
politicidad de la educación se da en la medida en que se asuman los elementos a
favor o en contra de lo que, desde la perspectiva de las pedagogías críticas se
requiere para la transformación a favor de un mundo mejor. “A decir verdad, la
transformación del mundo a la que aspira el sueño es un acto político y sería
una ingenuidad no reconocer que los sueños tienen sus contra-sueños. El momento
del que cada generación forma parte, en tanto momento histórico, revela señales
antiguas que involucran comprensiones de la realidad, intereses de grupos, de
clases, pre-conceptos y gestaciones de ideologías que vienen perpetuándose en contradicción con aspectos más modernos ” (Freire, 2012).
Puede
despertar la noción, pero haciendo la salvedad de que debe ser concebida desde
la posibilidad que tienen los educadores para la producción de la ciudadanía.
En la siguiente cita Freire se refiere a los alfabetizadores como posibilidad
para la producción de la ciudadanía, pero, para efectos de este trabajo y el
orden de ideas que se ha llevado a cabo, se asume el término de alfabetizador
como educador: “Es necesario dejar en claro que la ciudadanía es una
producción, una creación política. Ésta no resulta del simple hecho de que
usted haya nacido en otro país, esto puede suceder desde el punto de vista
legal, pero desde el punto de vista político la ciudadanía es creada o no […]el
alfabetizador tiene muchas posibilidades de trabajar a favor de la producción
ciudadana, la cual ha sido negada a las grandes masas populares. Para ello es
necesario que el alfabetizador esté consciente de que ésta también debería ser
una tarea suya, además de la propia alfabetización. Al enseñar la lectura y la
escritura de la palabra, el alfabetizador tiene el deber político de trabajar
en el sentido de producción de la ciudadanía con los carentes de derechos y
deberes del ciudadano.” (Freire, 2007).
Por
esta razón, se propone el acto educativo y la escuela como elementos de
resistencia y de posibilidades para replantear y reconstruir la perspectiva
democrática de la praxis pedagógica y por ende la participación de las
subjetividades es ese proyecto histórico social que es el de la ciudadanía. De
ahí, la idea de reflexionar acerca de las ciudadanías propias para américa
Latina: como construcción socio histórica y política, se abre la posibilidad de
asumir nuestro tiempo como latinoamericanos de manera que, la acción de re-
pensarnos y auto-criticarnos, impulse como necesidad la de impartir el
conocimiento científico plural y abierto a las posibilidades de inclusión
política, cultural y social.